hasta siempre, Arturo Corcuera

116 años de la indomable Magda Portal.

Publicado: 2016-06-12

Artículo originalmente publicado en: https://lukanikosnews.wordpress.com/2016/05/27/116-anos-de-la-indomable-magda-portal/

“Así como nadie puede ser indiferente al espectáculo de una tempestad, nadie tampoco puede ser indiferente al espectáculo de una Revolución. La infidelidad al arte no es en estos casos una cuestión de flaqueza estética sino una cuestión de sensibilidad histórica […] La Inteligencia y el Sentimiento no pueden ser apolíticos. No pueden serlo sobre todo en una época principalmente política. La gran emoción contemporánea es la emoción revolucionaria. ¿Cómo puede entonces, un artista, un pensador, ser insensible a ella?”

José Carlos Mariátegui. El nuevo poema y su orientación hacia una estética económica, 1928.

El 27 de mayo de 1900 el Perú parió a una de sus hijas más ilustres. Magda Portal, a quien en este día recordamos con mayor afecto por celebrarse el 116 aniversario de su natalicio.

Por Jennifer Sánchez .

Las huellas del vacío

Magda nació en el distrito de Barranco, un balneario al sur de la ciudad de Lima, capital del Perú. 

Conoció las carencias por las que muchos ciudadanos han pasado y que hoy sus descendientes siguen arrastrando. De niña quedó al cuidado de la madre; Rosa Moreno del Risco, quien se dedicaba a la costura, ya que su padre; Pablo Portal Ortega, falleció en los primeros años de vida de Magda. Tuvieron que vender sus cosas y la casa que tenían para poder subsistir. La vida de la pequeña Magdalena no fue muy grata, vinieron también dificultades con la madre. Una mujer viuda que tiene que hacerse cargo de una familia quizá generaba estrés en ella, poco tiempo para compartir con la familia y esto no permitió la adecuada formación de un vínculo madre – hija. Estos primeros pasos por la vida marcarían su poesía y su existencia. Todo esto podemos hallarlo en algunos de los versos que escribe la poeta.

“con cuántas lágrimas me forjaste?

he tenido tantas veces

la actitud de los árboles suicidas

en los caminos polvorientos y solos

secretamente, sin que lo sepas

debe dolerte todo

por haberme hecho así, sin una dulzura

para mis ácidos dolores

de dónde vine yo con mi fiereza

para conformarme?

yo no conozco la alegría

carroussel de niñez que no he soñado nunca

ah! – y sin embargo

amo de tal manera la alegría

como amarán las amargas plantas

un fruto dulce

madre

receptora alerta

hoy no respondas porque te ahogarías

hoy no respondas a mi llanto

casi sin lágrimas.”

Estudiar y luchar es deber estudiantil

Pese a estos apuros, la compañera Portal ingresó a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos cuando el eco del grito de Córdoba repercutió en el naciente movimiento estudiantil peruano que también daría vida a las Universidades Populares Gonzáles Prada. Es así como empieza a familiarizarse con la escritura y salen a la luz sus primeras creaciones. En 1923 gracias a su poemario Ánima absorta gana un concurso de poesía y la entrega del premio la daría el entonces presidente de la República, Augusto B. Leguía, sin embargo ella se negó a recibirlo de las manos del dictador que había sido reelecto de forma fraudulenta y que pese a llegar al poder por su prédica populista se trasformó al asumir el cargo. 

A esto se sumaron largas temporadas de rutina fuera de su suelo: “He viajado por el Perú como no lo ha hecho ningún político de antes”, declaró durante una entrevista a la revista “La Tortuga” a mediados de los años 80’s. Es de esta manera como ella empezó a conocer los rostros por los que transformaría su vida.

Una mujer que siente

Pareciera que la personalidad de Magda solo estaba enfocada en la vida política y en las letras. Sin embargo no era inmune al amor. Es así como Tula Sovaina -seudónimo con el que la revolucionaria empieza a hacer públicas sus primeras letras- conoció a varios muchachos de la época, probablemente hombres interesantes, chicos que le decían “muñequita”, pero solo un joven poeta Huancaíno llamado Reynaldo Bolaños (Serafín Delmar) pudo hacer nacer en ella una sensación que otros no producían en ella. Y es así que con él y al calor de las tensiones de la militancia, de la represión de esos años tuvo a su única hija de ambos, a quien llamaron Gloria.

Magda, serafín y la hija de ambos: gloria.

Quizá este fue uno de los más grandes retos en la vida de Magda, esto se muestra latente al revisar su cuento Círculos Violeta, donde quizá proyecta sus temores como mujer/madre política de alto rango cuya vida era una piedra en el zapato de cada gobierno en el que se mantuvo activa.

“hundo mi angustia en mí para mirar

la rama izquierda de mi vida

que no haya puesto sino amor

al amasar el corazón de mi hija

quisiera defenderla de mí misma

como de una fiera

de estos ojos delatores

de esta voz desgarrada

donde el insomnio hace cavernas

y para ella ser alegre,

ingenua, niña

como si todas las campanas de alegría

sonaran en mi corazón su pascua eterna.”

Lastimosamente su hija tuvo un final poco esperado. A mediados de los años 40, antes de la apertura democrática que puso fin a la “larga clandestinidad”, Gloria, debido a un desengaño, tomó la fatal decisión de suicidarse, disparándose con la pistola de su madre. Este suceso marcó la vida de Magda y Serafín. Este último quizá para evitar el recuerdo de la hija ausente se marchó rumbo a Chile, donde vivió hasta 1980, año en el que falleció.

Poeta

Para muchos este es el rostro más amable de Magda, y es por eso que para no anular los laureles de su vida han decidido rescatarla –diversos escritores- de las garras del olvido como escritora, ensayista y poeta. Magda es reconocida como una de las voces más lúcidas de nuestra poesía o como afirmara el Amauta José Carlos Mariátegui: “Magda Portal es ya otro valor-signo en el proceso de nuestra literatura. Con su advenimiento le ha nacido al Perú su primera poetisa. Porque hasta ahora habíamos tenido sólo mujeres de letras, de las cuales una que otra con temperamento artístico o más específicamente literario. Pero no habíamos tenido propiamente una poetisa. […] ¿Toda Magda está en estos versos? Toda Magda, no. Magda no es sólo madre, no es sólo amor. ¿Quién sabe de cuántas oscuras potencias, de cuántas contrarias verdades está hecha un alma como la suya.” 

En éste auge rítmico de las palabras tuvo un desliz cuando empezó a hacer poesía política, pero específicamente poesía que elogiaba a Victor Raúl. Muchos críticos literarios afirman que estos poemas no son sus mejores poemas. Es por eso que dentro del bagaje de su poesía –y también por cuestiones políticas– estos escritos han sido pocas veces recopilados.

Militante y feminista

Magda fue fundadora, militante y dirigente del más alto nivel de la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA). Fue la única mujer que formó parte del Comité Ejecutivo Continental en lo que alguna vez fue un frente popular antiimperialista. 

Dirigentes del apra entre los que destaca magda portal

Era raro y muy mal visto en la época que una mujer se dedique a la vida política, que no esté en casa haciendo “sus labores”, que esté mucho tiempo rodeada de hombres, que hable de marxismo, “¡vaya calamidad!”, “¡dios se apiade de su alma!”.

Viajó a Bolivia, Chile, México, Cuba y Centroamerica para dirigir el trabajo de los nuevos comités apristas que se formaban en dichos países. Esto mereció que Haya de la Torre le dedique un artículo elogioso llamado “La misión admirable de Magda Portal en las Antillas” en el libro Construyendo el aprismo (1933).

Cuando se funda el Partido Aprista Peruano (PAP) el nombre de la célebre compañera se coreaba como consigna en los barrios de los olvidados en distintos rincones del Perú. A una sola voz se podía escuchar: “¡Victor Raúl – Magda Portal!” Fue quizá su sencillez y su vigoroso accionar el que dejaron en claro que no era una revolucionaria de café, sino todo lo contrario. Era una mujer que no temía pasar frío, hambre o cárcel, ni a quienes atropellaban su derecho a protestar y a la libre expresión de sus ideas. Su plan de vida estaba configurado con la Revolución Social y en pro de ello fue su accionar.

A Magda se la considera feminista y la mencionan como una de las primeras feministas del país, sin embargo en su libro Hacia la mujer nueva dice no considerarse feminista. Curiosa contradicción que podría ser analizada en nuestros días. Sin embargo es incuestionable su aporte a la lucha por el voto femenino en nuestro país, su rol como agitadora con las mujeres del campo y de la ciudad.

En 1931 Magda, siendo dirigente nacional del PAP, asume la Secretaría de Asuntos Femeninos del partido. Una responsabilidad nada despreciable que asume con la misma entrega que la ha caracterizado, pero si tomamos en cuenta que ella fue la forjadora y alfarera de las bases apristas entre México, el Caribe y el Perú quizá lo más adecuado hubiese sido -en base a su calidad como militante- el asumir las riendas de la secretaría de organización, sin embargo si analizamos esta experiencia podemos evidenciar que desde aquellos años el APRA ya se mostraba como una organización machista, donde veían a la mujeres militantes como las encargadas de servir el café en las reuniones, cocinar la olla común y ordenar sillas. Pero no solo se discriminaba a la mujer, sino a cualquiera que atentara de forma directa o indirecta sobre la figura de su “jefe” Víctor Raúl Haya de la Torre; cualquier rival de cualquier sexo pasaría a la sombra que el caudillo imponía (no necesariamente por su propia estrella y talento, sino más bien por su celo autoritario).

Haya de la torre y magda portal

En noviembre de 1934, Magda se encontraba en Chiclayo organizando la lucha clandestina, cuando fue detenida y llevaba a prisión por 500 días. Logró fugar a Bolivia y luego enrumbó a Chile, donde vivió exiliada por algún tiempo.

El Partido Aprista por el que ella arriesgaba la vida, había cambiado, ya no era marxista ni antiimperialista, era relativista y conciliador con el imperialismo. Celebró en 1948 su II Congreso. Magda después de haber luchado contra las directivas que se daban para la realización del trabajo por los derechos de la mujer se enfrenta a un hecho que atentó contra sus principios, lo cual la condujo a dejar la militancia.

-“Haya de la Torre: Hemos llegado a la conclusión de que las mujeres, dado que en el Perú no votan, no pueden ser consideradas como auténticos miembros del Partido Aprista. Las mujeres solo pueden ser simpatizantes.

-Magda Portal: ¡Pido la palabra!

-Haya de la Torre: No hay nada en debate.

-Magda Portal: ¡Esto es fascismo!”

(Esto aparece en el artículo del Diario 16 llamado Magda Portal, poeta, precursora y revolucionaria de mayo del 2015).

Algunas mujeres le siguieron detrás, entendiendo que el discurso en pro de la lucha de las mujeres -en el APRA- solo era parte de la táctica de captación de militantes, una cuestión de figura, pero jamás de fondo.

Los diversos problemas que existen entre los dos bandos históricos que han escrito la historia política del país (PAP y PC del P) poco la reivindican y por el contrario tratan de apagar su luz. Sin embargo la vida y obra de Magda se ha rehusado a quedarse en los anaqueles de la historia.

¿Por qué no retomó la vida militante?

Pese a que algunos militantes del APRA le pidieron retomar la militancia ella rechazó dichas proposiciones. Sabía que reinsertarse sería un atentado a sus principios. Es así como en 1950 escribe ¿Quiénes traicionaron al pueblo? Donde desenmascara la podredumbre que venía envolviendo al APRA. Los apristas la acusaban de traidora, pero como la historia nos enseña, que dicho partido se ensañe con alguien es porque esa persona está haciendo lo correcto, está obrando bien. 

También llegaron a ella invitaciones para asumir la militancia comunista, cosa que Magda nunca aceptó, puesto que estaba en contra de la línea estalinista que regía al Partido Comunista en esos años. Y al contrario de lo que quieran referir algunos comunistas, ella fue amiga de Mariátegui, escribió en Amauta, pero jamás estuvo cerca del movimiento comunista. Fue una mujer de izquierda, antiimperialista, revolucionaria, marxista, radical, pero no comunista. Por esta –dogmática e infantil- ¿razón? los comunistas casi nunca la citan ni reivindican. Algunos quieren darle un tinte bermellón a sus ideas, pero la propia Magda en varias oportunidades siempre lo refutó. Esta era una de las pocas cosas que la irritaban.

Vivir más allá de la militancia

Magda al dejar la actividad en la que forjó su vida y que marcó los mejores y peores años de su existencia se dedicó –nuevamente- a la actividad instructiva y literaria. Esta vez realizó trabajos de gestión cultural, apoyaba a las nuevas voces poéticas femeninas, fue representante del Fondo de Cultura Económica y fue presidenta de la Asociación Nacional de Escritores y Artistas. Hablaba poco sobre su vida política, cuenta la investigadora feminista Diana Miloslavich, que tuvo la oportunidad de conocerla, que Portal evitaba el tema. Esto era quizá muestra de humildad, porque ella siempre fue como una hormiga obrera que trabajaba mucho y en silencio. Incomodidad ¿tal vez?.

con Blanca varela

Un lienzo y el mar

El 1 de julio de 1989, en un hospital del Estado su cuerpo cansado por el peso de los años y la enfermedad que la agobiaba hizo que se cumpla lo que una pintura –que resultó ser profética- describía: Un lienzo en que se veían a cuatro damas, una de ellas en cama cerraba sus ojos para elevarse a la eternidad; las tres restantes, entre sollozos, acompañándole en su lecho de muerte. 

Y así fue como su destino se cumplió. Magda es hija del mar y como tal pidió -en calidad de último deseo- retornar a él. Fue incinerada y sus cenizas regresaron ese azul infinito que la inspiraba y para el que escribía. Su muerte nos dejó su muda voz escrita: poemas y sus escritos políticos, su vida como ejemplo y un proyecto de trasformación nacional que debido al machismo, narcisismo y dogmatismo de quienes debieron ensalzarla ha quedado inconcluso.

La tarea que nos dejó

Si bien su aporte a la vanguardia poética de su tiempo fue indiscutible sería injusto no recordarla como una de las figuras femeninas más importantes de la política nacional. 

Magda ha sido y es como esa antorcha que se enciende en las olimpiadas. Su fuego no cesa, su llama no se apagó ni con la cárcel, el exilio, la represión ni con los avatares que marcaron su vida y la hicieron una mujer de acero. Y es esa misma luz que desprende la que debe forjar a las nuevas revolucionarias, a los nuevos ovarios pensantes y luchadores. En cada una de nosotras hay algo de ella, somos de cierto modo sus herederas. Magda era como una caja fuerte, dura y maciza donde se albergan los sentimientos más puros. Esa vehemencia que llega quizá una vez cada 100 años, ese temple que movilizó toda su vida a luchar por las causas más nobles de la humanidad.

La historia sigue escribiéndose y ésta necesita de sangre nueva para continuar este legado. Es por eso que quienes sentimos ese deber moral de continuar su obra la recordamos como una de las mujeres que más ha contribuido a la lucha Revolucionaria en el Perú, una mujer que supo vencer las adversidades y los dolores a los que estuvo involuntariamente fue expuesta, que supo vivir una vida humilde y que pese a querer ser borrada del recuerdo de la vida política nacional por el clan donde participó y por el otro bando que también no supo valorarla brilló con luz propia, una luz que hasta hoy en nuestros días se niega a apagarse.


Escrito por

Jennifer Sánchez

Barrios Altos, Lima 1992. Afro, Comunista Libertaria, 6to año de Psicología, deportista, Subterránea y aprendiz de feminista.


Publicado en

Gata negra

De todo un poco.